El desborde del río Piura ocurrido el 27 de marzo de 2017 sigue presente en la memoria de miles de ciudadanos. A nueve años de aquella tragedia, las imágenes de la inundación, las familias afectadas y las pérdidas humanas vuelven al debate, especialmente ahora que Reynaldo Hilbck busca regresar a la política como candidato al Gobierno Regional de Piura.
Un día antes del desborde, el 26 de marzo, Hilbck fue registrado en las inmediaciones del puente Andrés Avelino Cáceres observando el comportamiento del río. Las imágenes y videos difundidos durante aquellos días generaron cuestionamientos de ciudadanos sobre la respuesta de las autoridades frente al riesgo que enfrentaba la población.
La situación empeoró durante las siguientes horas. El río Piura alcanzó un caudal de 3.468 metros cúbicos por segundo en el puente Andrés Avelino Cáceres y terminó desbordándose. El agua avanzó hacia sectores de Castilla, Catacaos, Pedregal Grande, Pedregal Chico, Cura Mori y otras zonas del Bajo Piura.
¿Cuánto daño dejó el desborde del río Piura?
La emergencia dejó un saldo de 18 personas fallecidas y más de 91.000 damnificados, de acuerdo con las cifras consignadas en los registros citados en el texto. Miles de familias perdieron sus viviendas, bienes y fuentes de sustento. La inundación también obligó a numerosas personas a abandonar sus hogares y buscar refugio en zonas consideradas más seguras.
El Bajo Piura recibió uno de los mayores impactos. Para muchas familias, la emergencia no terminó cuando el nivel del agua comenzó a descender. La recuperación se convirtió en un proceso largo que todavía genera reclamos.
¿Qué ocurrió con la polémica de “ROMPAN EL DIQUE”?
Uno de los episodios más controversiales de aquellos días estuvo relacionado con la propuesta de “ROMPAN EL DIQUE”, vinculada al puente Independencia. La expresión fue atribuida a Carlos Bertini, quien entonces se desempeñaba como asesor cercano al gobernador regional Reynaldo Hilbck. La difusión de mensajes y audios generó una fuerte polémica sobre las decisiones que se evaluaron antes y durante la emergencia.
El tema provocó críticas y abrió un debate sobre la gestión del riesgo y la capacidad de respuesta de las autoridades frente al crecimiento del caudal del río. Cualquier responsabilidad individual sobre las decisiones tomadas durante la emergencia debe establecerse a partir de investigaciones, documentos oficiales y las autoridades competentes. Sin embargo, la frase quedó instalada en la memoria política de Piura.
¿Por qué el recuerdo vuelve al debate político?
El recuerdo de 2017 cobra nuevamente fuerza debido al retorno de Reynaldo Hilbck a la escena política. Su candidatura al Gobierno Regional coloca otra vez bajo discusión la actuación de las autoridades durante aquella emergencia. Para miles de piuranos, el recuerdo no se limita a una fecha. También está relacionado con familiares que fallecieron, viviendas destruidas y comunidades que tuvieron que empezar de nuevo.
Años después, algunas familias que fueron desplazadas lograron establecerse en nuevos sectores. Sin embargo, persisten reclamos por la falta de servicios básicos en determinados asentamientos. Agua potable, saneamiento, pistas y veredas siguen siendo necesidades importantes para muchas comunidades. La recuperación de una zona afectada por una inundación no termina con la entrega de un terreno. También requiere servicios, infraestructura y protección frente a futuras emergencias.
¿Qué lecciones dejó la tragedia?
El desborde del río Piura también mostró una respuesta solidaria de la población. Durante aquellos días, cientos de ciudadanos se movilizaron hacia el Bajo Piura para llevar alimentos, agua, ropa y otros productos a las familias afectadas. Esa solidaridad se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la tragedia. Mientras las autoridades enfrentaban cuestionamientos, la población organizaba cadenas de ayuda para atender a quienes lo habían perdido todo.
Nueve años después, la pregunta sigue vigente: ¿cuánto ha aprendido Piura desde aquella emergencia? Recordar el 27 de marzo de 2017 no significa únicamente mirar al pasado. También implica evaluar las decisiones tomadas, revisar las obras realizadas y exigir medidas de prevención para reducir el riesgo de una nueva tragedia.
La historia puede generar posiciones políticas distintas. El dolor de las familias que perdieron a sus seres queridos y sus pertenencias, en cambio, permanece. Piura recuerda aquel día y mantiene pendiente el desafío de construir una región mejor preparada para enfrentar futuras emergencias.