Una pelea por oficinas en el Congreso terminó en un enfrentamiento entre integrantes de Ahora Nación y trabajadores vinculados a Fuerza Popular. El incidente ocurrió en el cuarto piso del complejo legislativo y generó momentos de tensión, gritos y empujones. La Policía Nacional tuvo que intervenir para controlar la situación.
La disputa comenzó por el uso de un ambiente que, según los primeros reclamos, aparecía como disponible. Sin embargo, durante el enfrentamiento surgió la versión de que la oficina ya había sido asignada a Fuerza Popular.
En medio de la discusión apareció el director general de Administración del Congreso, Giancarlo Bernal Negreiros, quien intervino durante la controversia.
¿Por qué comenzó la pelea por oficinas en el Congreso?
Desde Ahora Nación, la diputada Indira Huilca sostuvo que el ambiente se encontraba vacío y disponible. La situación cambió cuando parlamentarios de esta agrupación ingresaron al lugar acompañados por un cerrajero. El ingreso provocó nuevos reclamos por parte de trabajadores vinculados a Fuerza Popular. La discusión aumentó de intensidad y terminó con acusaciones de agresión.
Jair Manrique aseguró que sufrió una agresión durante el enfrentamiento. Desde Fuerza Popular, en cambio, cuestionaron la manera en que los parlamentarios ingresaron al ambiente. La oficina terminó clausurada y rodeada con cintas amarillas. Los agentes policiales llegaron al lugar para realizar una constatación de lo ocurrido y recoger información sobre el incidente.
Hasta el momento, la controversia gira en torno a la documentación que demostraría quién tenía derecho a ocupar el espacio. Durante la disputa se señaló que la oficina habría sido asignada a Fuerza Popular, aunque no se habría mostrado el documento que confirmara dicha decisión.
¿Hubo otros problemas por la asignación de oficinas?
La controversia no quedó limitada a un solo ambiente. También aparecieron cuestionamientos por la distribución de otros espacios dentro del Parlamento. Uno de los casos involucró a la senadora de Renovación Popular, Lourdes Alcorta. La legisladora fue consultada sobre su ingreso a una oficina que había utilizado anteriormente, pese a que habría recibido otro ambiente.
Alcorta evitó profundizar en el tema y pidió no continuar con la polémica. Los reclamos muestran que la distribución de oficinas se convirtió en otro punto de tensión dentro del nuevo Parlamento. Las diferencias no solo involucran a las bancadas, sino también a funcionarios y trabajadores encargados de la administración de los espacios.
¿Qué bancadas presidirán las comisiones del Congreso?
Mientras los parlamentarios discutían por los ambientes del complejo legislativo, las bancadas también definían el control de las comisiones parlamentarias. En la Cámara de Diputados, Fuerza Popular obtuvo seis de las 18 presidencias. Juntos por el Perú consiguió cuatro comisiones consideradas importantes: Constitución, Energía y Minas, Justicia y Acusaciones Constitucionales.
El reparto generó cuestionamientos entre algunos sectores políticos. Renovación Popular expresó su desacuerdo con que Juntos por el Perú encabece la Comisión de Constitución. Desde esa agrupación advirtieron que podrían retomarse debates relacionados con una eventual Asamblea Constituyente.
Otras bancadas recibieron entre una y tres presidencias. Ahora Nación, por su parte, consiguió la Comisión de Economía como uno de sus principales espacios de conducción.
¿Qué otros conflictos preocupan dentro del Parlamento?
La Comisión de Ética también quedó en el centro de la atención. El grupo será presidido por Henry Albañil, de Obras, y deberá revisar entre sus primeros casos el del diputado José Pérez Mallqui, de Juntos por el Perú. La tensión interna incluso llevó a algunos parlamentarios a plantear, con ironía, que el Congreso debería contar con una comisaría debido a los constantes conflictos registrados en sus instalaciones.
A estas controversias se sumaron denuncias por la desaparición de objetos personales. Entre los artículos reportados figuran un celular y cables pertenecientes a asesores.
Los hechos han generado cuestionamientos sobre la seguridad, la administración de los espacios y la convivencia entre las distintas bancadas. Mientras continúan las disputas internas, las autoridades del Parlamento deberán resolver los reclamos relacionados con las oficinas y garantizar el normal funcionamiento de sus instalaciones.