El fenómeno El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional hacia diciembre de 2026, con temperaturas superficiales del océano Pacífico de hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027, según un reporte difundido por Exitosa Noticias que atribuye la advertencia a la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de las Naciones Unidas. El posible fortalecimiento del evento climático genera preocupación por sus efectos en las lluvias, las sequías, la agricultura y la seguridad de las poblaciones vulnerables. En Perú, especialmente en las zonas costeras, resulta importante seguir los pronósticos oficiales ante el riesgo de precipitaciones intensas e inundaciones.

¿Por qué preocupa el calentamiento del océano Pacífico?

La información difundida señala que el calentamiento del océano Pacífico tropical se viene intensificando. Según el reporte, la anomalía de temperatura pasó de 1,6 °C en junio a 2,5 °C en agosto, mientras que los pronósticos apuntan a un posible incremento durante los últimos meses de 2026. Las temperaturas superficiales del Pacífico tropical central y oriental podrían acercarse a valores récord durante el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

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El fenómeno El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual y alteran la circulación atmosférica. Estos cambios pueden modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo. Sin embargo, las consecuencias no serán iguales en todos los territorios. La intensidad de los efectos dependerá de las condiciones regionales y de la evolución de los sistemas atmosféricos.

Es importante precisar que la cifra de 3,8 °C corresponde a un escenario mencionado en el reporte proporcionado y no debe interpretarse automáticamente como una predicción confirmada para todas las zonas del océano Pacífico.

¿Qué consecuencias podría provocar El Niño?

El fortalecimiento del fenómeno podría aumentar el riesgo de diversos eventos climáticos extremos, entre ellos:

  • Lluvias intensas e inundaciones: algunas zonas podrían recibir precipitaciones superiores a las habituales, con posibles daños en viviendas, carreteras y servicios básicos.

  • Sequías prolongadas: otros territorios podrían experimentar una reducción de las lluvias y una menor disponibilidad de agua.

  • Pérdidas agrícolas y ganaderas: los cambios en las precipitaciones y las temperaturas pueden afectar los cultivos, el ganado y la producción de alimentos.

  • Olas de calor: el aumento de las temperaturas puede agravar las condiciones ambientales y elevar la exposición de la población al calor extremo.

Estas consecuencias representan riesgos potenciales. Su ocurrencia y magnitud dependerán de la evolución del fenómeno y de las condiciones particulares de cada región.

¿Qué está pasando en Centroamérica y Sudamérica?

El reporte también advierte sobre los efectos de las condiciones secas en partes de Centroamérica y el Caribe. Las sequías prolongadas pueden reducir las reservas de agua, perjudicar las cosechas y provocar la pérdida de ganado, especialmente en comunidades que dependen directamente de la agricultura. En Sudamérica, el panorama presenta diferencias entre territorios. Algunas zonas de la costa del Pacífico podrían registrar lluvias por encima de sus niveles habituales, lo que aumentaría el peligro de inundaciones y deslizamientos.

En otras partes del continente, las condiciones podrían ser más secas de lo normal. Por ello, los pronósticos regionales son fundamentales para identificar las áreas con mayor exposición a cada tipo de riesgo.

¿Cómo podría afectar El Niño al Perú?

Perú se encuentra entre los países que deben prestar especial atención a la evolución del fenómeno debido a la exposición de distintas zonas a las lluvias intensas, las inundaciones y los deslizamientos.

En la costa norte, regiones como Piura y Tumbes requieren especial vigilancia ante posibles precipitaciones fuertes. Estos episodios pueden ocasionar aniegos en zonas urbanas, daños en carreteras, interrupciones de servicios y afectaciones a la agricultura.

En Piura, la preparación resulta especialmente importante para las comunidades que viven cerca de ríos, quebradas y áreas vulnerables a las inundaciones. También es necesario considerar el estado de los sistemas de drenaje y la capacidad de respuesta de las autoridades locales.

No obstante, la advertencia internacional no significa que todas estas consecuencias ocurrirán necesariamente ni permite establecer, por sí sola, qué localidades serán las más afectadas. Para conocer los riesgos concretos en el país, es necesario revisar los avisos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) y los comunicados de las autoridades de gestión del riesgo de desastres.

¿Por qué el calentamiento global puede agravar sus efectos?

Otro factor de preocupación es que El Niño se desarrolla sobre un planeta que ya experimenta un calentamiento de largo plazo relacionado con las actividades humanas. La combinación de ambos procesos puede elevar las temperaturas globales y aumentar la presión sobre los ecosistemas, las actividades económicas y las comunidades vulnerables. Por esta razón, el seguimiento de las condiciones oceánicas y atmosféricas es importante para anticipar posibles impactos y facilitar la preparación de los servicios de emergencia, los agricultores y las autoridades.

El Niño forma parte de un patrón climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que incluye fases cálidas y frías relacionadas con cambios en las temperaturas del océano Pacífico y la circulación atmosférica. Sus efectos varían según la intensidad, la época del año y la ubicación geográfica. En Perú, los episodios de El Niño pueden favorecer lluvias intensas en la costa norte, aunque sus impactos no son idénticos en todos los eventos.

Ante los pronósticos para el periodo 2026-2027, la población debe mantenerse informada a través de fuentes oficiales y seguir las recomendaciones de las autoridades. La limpieza de drenajes, la identificación de rutas seguras y la preparación ante posibles inundaciones son medidas preventivas que pueden ayudar a reducir los daños.

La evolución del fenómeno deberá evaluarse conforme se publiquen nuevas actualizaciones meteorológicas. Por ahora, cualquier escenario de intensidad extrema debe entenderse dentro de los límites y la incertidumbre de los pronósticos disponibles.