El primer mes del Gobierno de Keiko Fujimori terminó con más preguntas que certezas para el analista político Fernando Tuesta. Según su evaluación, la llegada de la presidenta al poder generó grandes expectativas tanto entre sus seguidores como entre quienes no respaldaron su candidatura. Sin embargo, consideró que la gestión todavía no muestra el nivel de eficacia que muchos esperaban.
¿Qué evaluación hizo Fernando Tuesta sobre el Gobierno de Keiko Fujimori?
Durante una entrevista con Exitosa, Fernando Tuesta analizó las primeras semanas de la administración de Keiko Fujimori. El especialista explicó que las expectativas sobre el nuevo Gobierno surgieron incluso antes de que la presidenta asumiera el cargo.
Para Tuesta, la trayectoria política de Fujimori y las relaciones que construyó durante varios años permitían esperar una administración con capacidad para marcar diferencias frente a gobiernos anteriores.
El analista señaló que existían expectativas distintas dentro de la población. Mientras algunos ciudadanos esperaban un Gobierno con mayor eficacia y autoridad, otros mostraban preocupación ante la posibilidad de que el Ejecutivo adoptara medidas consideradas autoritarias.
En ese contexto, Tuesta resumió su evaluación de las primeras semanas con una frase que llamó la atención.
“No hay la eficacia esperada, pero tampoco el proyecto rupturista”, afirmó el analista político.
La declaración refleja, según su análisis, que el Gobierno todavía no alcanza los resultados que algunos sectores esperaban, pero tampoco ha tomado el rumbo de ruptura que otros ciudadanos temían.
¿La experiencia política garantiza una buena gestión?
Otro punto que Fernando Tuesta puso sobre la mesa fue la diferencia entre experiencia política y experiencia de gestión.
El analista consideró que la trayectoria de Keiko Fujimori no debe confundirse automáticamente con experiencia para administrar el Estado. Recordó que gran parte de su recorrido político estuvo relacionado con su participación electoral y liderazgo partidario.
Para Tuesta, dirigir un Gobierno implica enfrentar problemas distintos a los que aparecen durante una campaña electoral. La administración pública exige tomar decisiones, coordinar equipos y convertir las propuestas en acciones concretas.
Por ello, las primeras semanas representan una etapa importante para conocer cómo el Ejecutivo transforma sus compromisos políticos en resultados.
¿Qué papel cumple Fuerza Popular en el Gobierno?
Tuesta también analizó la situación de Fuerza Popular y su relación con el Ejecutivo. El partido cuenta con presencia en el Congreso, pero enfrenta dificultades para consolidar una estructura política sólida fuera del Parlamento.
Desde su perspectiva, un Gobierno necesita más que respaldo parlamentario. También requiere organización, equipos técnicos y personas capaces de ejecutar las decisiones tomadas desde el Ejecutivo.
Esta situación representa uno de los principales desafíos para la administración de Fujimori. El respaldo político puede facilitar algunas decisiones, pero no garantiza por sí solo una gestión eficiente.
¿Qué ocurre con la seguridad ciudadana?
La seguridad también forma parte de los principales retos del nuevo Gobierno. Durante la campaña electoral, este tema ocupó un lugar importante dentro de las propuestas de Keiko Fujimori.
Sin embargo, Tuesta consideró que las primeras semanas todavía no permiten hablar de un cambio significativo en esta materia. Además, mencionó los conflictos registrados durante el inicio de la actual administración.
El problema de la inseguridad representa una prueba importante para el Ejecutivo. Las decisiones que adopte en los próximos meses podrían marcar la percepción ciudadana sobre su capacidad para cumplir una de sus principales promesas.
Un Gobierno obligado a negociar
Otro factor que influye en la gestión es el nuevo escenario político. La presencia de un Congreso bicameral obliga al Ejecutivo a buscar acuerdos para impulsar sus iniciativas.
Aunque Fuerza Popular cuenta con representación parlamentaria, Tuesta sostuvo que esta situación no significa que el Gobierno tenga poder ilimitado. La presidenta deberá construir consensos y negociar con otros sectores para conseguir respaldo a sus propuestas.
El primer mes, por tanto, deja un escenario abierto. La expectativa que acompañó la llegada de Keiko Fujimori todavía se mantiene, pero el Gobierno tendrá que demostrar con resultados si puede convertir ese respaldo político en una gestión eficaz.