El fraude del Metro de Lima reveló una presunta red que adulteraba tarjetas de la Línea 1 y que habría contado con protección de efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP). Según una investigación policial y fiscal difundida por Cuarto Poder, cuatro agentes de la División de Seguridad Ferroviaria habrían recibido pagos de hasta S/1.000 diarios para permitir que los integrantes de la organización operaran sin interferencias.
La investigación señala que la presunta organización tenía diferentes funciones. Algunos integrantes manipulaban las tarjetas, otros las distribuían y un grupo conocido como “salderos” las utilizaba para permitir el ingreso de pasajeros a las estaciones.
Además, los agentes investigados habrían entregado información sobre los operativos policiales y la ubicación de otros efectivos. Esta información permitía a los operadores anticiparse a posibles intervenciones.
¿Cómo funcionaba el fraude del Metro de Lima?
La fiscal contra la ciberdelincuencia, Paola Charaja, explicó que las tarjetas de la Línea 1 permiten realizar recargas de hasta S/100. Sin embargo, durante la investigación las autoridades encontraron tarjetas con saldos de S/900 o más.
Estos montos llamaron la atención de los investigadores porque superaban ampliamente el límite regular de recarga. La Fiscalía sospecha que los saldos fueron modificados mediante herramientas informáticas.
El presunto encargado de esta parte del esquema fue identificado con las iniciales M. C. C. Esta persona trabajaba dentro del consorcio encargado de la concesión del tren y habría tenido tres dispositivos capaces de clonar tarjetas.
También encontraron un software instalado en una laptop. Según la investigación, este programa permitía realizar el denominado “blanqueo” y generar recargas irregulares. Después de la adulteración, las tarjetas pasaban a distribuidores que las entregaban a los llamados “salderos”.
¿Qué hacían los “salderos” en las estaciones?
Los “salderos” se ubicaban en diferentes estaciones de la Línea 1. Allí ofrecían a los pasajeros una alternativa para ingresar al tren utilizando las tarjetas con saldos adulterados. Los usuarios pagaban entre S/2 y S/2.50 por cada ingreso. El precio resultaba menor al costo regular del pasaje y permitía a los pasajeros evitar las filas de recarga.
El dinero obtenido llegaba posteriormente a otros integrantes de la organización. Según la investigación, parte de esos recursos terminaba en manos de los policías que presuntamente brindaban protección.
¿Cuánto dinero habrían recibido los policías?
El jefe de la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología, José Montero, confirmó que cuatro efectivos fueron identificados dentro de la investigación. Uno de ellos habría recibido, en promedio, S/1.000 por día. El dinero tendría como finalidad permitir que los “salderos” trabajaran con libertad en determinadas estaciones.
Una presunta recolectora de dinero, identificada como S. G. V., también entregó información a los investigadores. Según su declaración, un hombre conocido como “Cojo”, identificado como M. G. B., le habría ordenado realizar pagos a policías.
Los montos mencionados en su testimonio fueron de S/870, S/1.270 y hasta S/1.570 en algunas ocasiones. Las entregas se habrían realizado los sábados. La investigación también menciona a una agente de seguridad ferroviaria identificada como “M”. Según el testimonio, la mujer habría participado en uno de estos encuentros dentro del ascensor de una estación.
¿Quién controlaba las estaciones?
La investigación atribuye a “Cojo” el presunto control de seis estaciones del Metro de Lima. De acuerdo con el reportaje difundido por Cuarto Poder, este hombre habría decidido quién podía trabajar en cada punto.
El esquema habría funcionado mediante una distribución de espacios. Los operadores realizaban el “saldeo”, mientras que los integrantes de mayor rango coordinaban la recaudación y los presuntos pagos a policías.
Los efectivos de la División de Seguridad Ferroviaria investigados habrían permitido que estas actividades continuaran. También habrían coordinado con otros agentes para evitar que los integrantes de la organización fueran detenidos durante los operativos.
¿Qué encontraron las autoridades durante los operativos?
Durante los allanamientos, las autoridades incautaron laptops, lectores, duplicadores de tarjetas y otros dispositivos electrónicos. Uno de los principales hallazgos fue un lote de más de 1.280 tarjetas con saldos presuntamente adulterados. También intervinieron a personas vinculadas con la presunta manipulación de estos medios de pago.
La investigación registró además un hecho llamativo. Durante una de las intervenciones, un detenido habría ocultado un chip de tarjeta dentro de la boca. Según las autoridades, esta acción habría buscado impedir que los investigadores encontraran el elemento durante el operativo.
La investigación continúa en curso. La participación atribuida a los policías y a los demás involucrados todavía debe determinarse ante las autoridades competentes. Por ahora, los hechos forman parte de una investigación por una presunta organización dedicada a adulterar tarjetas de la Línea 1. Las responsabilidades individuales deberán establecerse mediante el proceso correspondiente.