Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, provocaron una estela de destrucción en varias regiones, con especial impacto en el estado de La Guaira, donde se registraron colapsos de edificios, cortes de energía y familias atrapadas entre los escombros.
La Guaira, la zona más afectada por la tragedia
El epicentro del desastre se concentra en La Guaira, una región costera cercana a Caracas, donde múltiples edificaciones colapsaron o sufrieron graves daños estructurales.
Equipos de emergencia trabajan intensamente en labores de rescate mientras cientos de personas permanecen en las calles ante el temor de réplicas y el riesgo de nuevos derrumbes.
La falta de electricidad ha complicado las operaciones de búsqueda, obligando a familias enteras a buscar a sus seres queridos entre los restos de viviendas destruidas.
Testimonios desde la zona del desastre
“No tenemos nada, ni siquiera fuerza para meternos ahí”, relató Larry Rojas, un habitante de 49 años que busca a su familia entre los escombros, reflejando la desesperación que se vive en la zona.
Los sismos más fuertes en más de un siglo
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer sismo ocurrió a las 18:04 horas locales, con epicentro a 21 kilómetros al oeste de Morón.
Un minuto después, se registró un segundo terremoto de magnitud 7,5, considerado el más fuerte en el país desde 1900, debido a su intensidad y proximidad con el primer evento.
La combinación de ambos movimientos incrementó el nivel de destrucción en infraestructuras y amplificó el impacto sobre la población.
Pánico, réplicas y efectos regionales
El fenómeno sísmico generó pánico generalizado en distintas ciudades de Venezuela, con evacuaciones masivas y colapso de estructuras en cuestión de segundos.
Incluso en ciudades fronterizas de Colombia se activaron alarmas sísmicas, mientras las autoridades venezolanas reportan al menos 30 réplicas posteriores.
Emergencia humanitaria en desarrollo
Las labores de rescate continúan en las zonas más afectadas mientras el país enfrenta una crisis humanitaria marcada por la destrucción de infraestructura, la interrupción de servicios básicos y la incertidumbre de miles de familias.
Organismos de emergencia nacionales e internacionales siguen desplegados en el terreno, en medio de un escenario aún inestable que podría agravarse conforme avancen las evaluaciones oficiales.