En total, el organismo electoral reubicó 386 mesas de sufragio debido a problemas que podían afectar el normal funcionamiento del proceso.

El jefe interino de la, Bernardo Pachas, explicó que la prioridad de la institución ha sido mover lo menos posible a los electores de sus centros habituales de votación. Según indicó, la intención es reducir el impacto sobre la ciudadanía y mantener la organización electoral dentro de condiciones que permitan una participación ordenada. La decisión se tomó luego de evaluar escenarios que comprometen la apertura y funcionamiento de algunos locales inicialmente previstos.

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¿Por qué mueve cientos de mesas por conflictos sociales en segunda vuelta?

Entre los principales motivos aparecen problemas internos en universidades que iban a funcionar como locales de votación. Casos como los registrados en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle y en la Universidad Nacional de Ucayali obligaron a reasignar mesas hacia otros espacios disponibles.

Pero el problema no termina ahí. Las protestas y bloqueos también se han convertido en un reto importante para el traslado del material electoral. El paro agrario en regiones como Piura generó retrasos en rutas de distribución, mientras que en Alto Amazonas las manifestaciones afectaron el desplazamiento de equipos logísticos. Incluso en Purús, en Ucayali, la situación del aeropuerto genera preocupación porque representa una de las pocas vías de acceso para llevar y recoger el material necesario.

A este escenario se suman movilizaciones agrarias en Lambayeque, San Martín y posibles adhesiones en La Libertad, lo que mantiene en alerta a las autoridades electorales.

Además, durante algunas jornadas de capacitación para miembros de mesa se reportaron incidentes y expresiones hostiles contra personal de la en Cajamarca, Piura y Lima. Frente a ello, Bernardo Pachas pidió a la población revisar con anticipación su local de votación en las plataformas oficiales para evitar sorpresas el día de los comicios.

La combinación entre conflictos sociales, tensión logística y ajustes de último momento deja una pregunta abierta: ¿podrá el país llegar a una segunda vuelta sin mayores sobresaltos?