Las últimas mediciones reflejan una contienda reñida. Según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Keiko Fujimori registra una intención de voto de 36 %, mientras que Roberto Sánchez alcanza 30 %. Por otro lado, CPI muestra una diferencia más estrecha: 32.5 % para la candidata de Fuerza Popular y 29.1 % para el representante de Juntos por el Perú. En ambos escenarios, los votos blancos, viciados e indecisos mantienen un peso importante que podría alterar cualquier pronóstico.

¿Por qué los votos indecisos serán clave en la elección?

Analistas políticos coinciden en que el resultado final dependerá en gran medida de los ciudadanos que aún no han tomado una decisión definitiva. Este sector representa una reserva electoral capaz de cambiar el panorama durante los últimos días de campaña.

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Por esa razón, ambos candidatos han intensificado sus actividades políticas. Keiko Fujimori ha concentrado sus esfuerzos en Lima y en varias regiones del norte del país, donde busca fortalecer su ventaja electoral. Su discurso gira principalmente en torno a la estabilidad económica, la seguridad y la experiencia de gestión.

Mientras tanto, Roberto Sánchez mantiene una estrategia enfocada en promover cambios estructurales, incluyendo la propuesta de una nueva Constitución y reformas económicas. El candidato de izquierda busca consolidar el respaldo obtenido en distintas regiones del país y ampliar su alcance entre los electores que todavía no definen su voto.

El debate será la última gran vitrina electoral

El encuentro organizado antes de la segunda vuelta representa la última gran exposición pública para ambos aspirantes antes del inicio del silencio electoral relacionado con la difusión de encuestas.

Keiko Fujimori afronta este proceso como su cuarta candidatura presidencial consecutiva y buscará consolidar la ventaja que le atribuyen algunos sondeos. Por su parte, Roberto Sánchez intentará reducir distancias y captar a quienes aún no se sienten representados por ninguna de las dos opciones.

La expectativa es alta y el interés ciudadano crece conforme se acerca el debate. La gran interrogante que queda abierta es si alguno de los candidatos logrará conquistar a los indecisos o si el país llegará a las urnas con una elección tan ajustada como muestran las encuestas.