El sismo de 6.1 en Ica dejó 27 heridos y generó daños en infraestructura pública, centros de estudio y templos religiosos, según el balance reportado por las autoridades. Las cifras finales reflejan el fuerte impacto que tuvo el evento en una de las regiones más golpeadas por movimientos sísmicos en el país.

El director de Respuesta del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Henry Dubois Curcio, informó que el movimiento telúrico dejó un total de 27 personas heridas. Además, confirmó afectaciones en varias edificaciones importantes de la ciudad de Ica, incluyendo instalaciones del Gobierno Regional, universidades y dos iglesias ubicadas en la zona céntrica.

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¿Qué daños dejó el sismo de 6.1 en Ica?

Las evaluaciones posteriores mostraron que el temblor no solo dejó personas afectadas, sino también daños visibles en espacios de uso público y religioso. Entre las estructuras comprometidas se encuentran oficinas del Gobierno Regional y algunas instituciones universitarias que registraron deterioros en parte de sus instalaciones.

Las dos iglesias afectadas en el centro de la ciudad también encendieron la preocupación de vecinos y autoridades debido al valor histórico y social que representan para la comunidad.

Aunque no se reportaron víctimas mortales, el número de heridos convirtió este evento en uno de los movimientos sísmicos con mayor impacto humano registrado recientemente en la región.

¿Por qué continúa bloqueado el acceso hacia Huaytará?

Otro de los efectos que dejó el movimiento ocurrió fuera de Ica. Las autoridades precisaron que el acceso hacia la provincia de Huaytará permanece restringido debido a derrumbes generados por el sismo.

La caída de rocas y tierra afectó la conectividad en esta ruta, complicando el tránsito y obligando a realizar trabajos para recuperar el acceso de manera segura.

Un balance que refleja el impacto del movimiento

Con el paso de las horas y el cierre del reporte oficial, el saldo mostró una realidad más amplia que el momento inicial del temblor: 27 personas heridas, daños en edificios públicos, afectaciones a universidades y templos, además de vías bloqueadas por derrumbes. El caso volvió a recordar la vulnerabilidad de distintas infraestructuras frente a eventos sísmicos y la necesidad de mantener protocolos de prevención y respuesta.